Cómo saber si alguien cercano sufre depresión

06.07.2020

La tristeza y el llanto no son los únicos factores que determinan que una persona sufre depresión

La presencia de pensamientos negativos, sentir cierto decaimiento, pérdida de energía o de interés por las actividades o tareas que antes nos atraían son señales de que nuestro estado de ánimo no es precisamente optimista.

En una época en la que estamos expuestos constantemente, en una sociedad en la que se valora el optimismo que proyectamos, en la que el éxito aparece como el único objetivo aceptable, no es de extrañar que nos inquietemos y nos sintamos desbordados, en casos extremos la sensación de fracaso nos puede llevar a no sentirnos válidos y sentir que somos un fracaso, que no merecemos nada de lo que tengamos.

Si esta sintomatología se asocia a un momento concreto del año o a una circunstancia puntual y especialmente desmotivadora puede que nos enfrentemos a un "mal momento", sin embargo, la forma en la que nos enfrentamos a esos momentos puntuales sí puede ser estable en el tiempo, podríamos decir que tenemos un estilo de pensamiento negativista, lo vemos todo negro.

No nos deprimimos ante un suspenso en un examen, como tampoco lo hacemos ante una mala respuesta de un compañero de trabajo, ni siquiera nos deprimimos ante una decepción amorosa, ante estas situaciones experimentaremos un estado de ánimo deprimido durante un periodo de tiempo.

Nos recuperaremos antes o después en función de nuestras experiencias previas de afrontamiento ante situaciones similares, de la red social de la que dispongamos para apoyarnos, dependerá en buena medida de que podamos contar como nos sentimos y de que las personas que nos escuchan nos sirvan de apoyo.

La depresión es un trastorno muy complejo que se ve influenciado no solo por los acontecimientos vitales más o menos estresantes que podamos experimentar. Sino también por factores propios, como veíamos antes, la forma en la que nos enfrentamos a las dificultades, la atribución que hacemos de aquello que nos pasa o la red social que hayamos desarrollado para apoyarnos en caso de necesidad. Todos estos factores afectarán al estado de ánimo, a lo que sentimos frente a lo que nos ocurre y por ello al sentimiento de autoeficacia que tenemos sobre nosotros mismos.

Cuando hay que buscar ayuda en la depresión

Además de los síntomas que nos deberían llevar a consultar con un especialista y que detallamos a continuación, deberíamos tener en cuenta que tenemos que notar que está afectada nuestra calidad de vida en todos los ámbitos, laboral, familiar o sentimental y social:

Sentimientos de vacío y desesperanza que pueden incluir pensamientos relacionados con la muerte o con la manera en que podríamos hacernos daño.

Pérdida recurrente de interés por las actividades cotidianas, por mantener las relaciones sociales o por las relaciones sexuales.

Sensación de enlentecimiento psicomotor no solo percibida por uno mismo sino por las personas del entorno.

Oscilaciones en apetito y/o el peso aproximadamente de un 5% en un mes, sin hacer cambios en la dieta.

Insomnio, menos de seis horas al día de sueño efectivo o hipersomnia (excesiva somnolencia) casi todos los días.

En muchas ocasiones a toda esta sintomatología se unen dificultades físicas, como dolores musculares o articulares, síntomas digestivos variados como diarreas o vómitos, dolores de cabeza, vértigos, estas son conocidas como somatizaciones.

En ocasiones, el tratamiento de los trastornos depresivos puede requerir de apoyo farmacológico para estabilizar emocionalmente al paciente y permitir una mayor efectividad de la psicoterapia.

El tratamiento de la depresión

Desde la perspectiva única del tratamiento psicológico podemos destacar distintas modalidades de terapias y psicoterapias que ha demostrados su efectividad y están validadas científicamente para el abordaje de los trastornos depresivos, de entre ellas podemos destacar la cognitivo-conductual, la sistémica o la llamada psicoterapia-breve, o terapias de tercera generación.