Trastorno Límite de la Personalidad

26.10.2020

¿Qué es el trastorno límite de la personalidad?

Un patrón continuado de inestabilidad en el estado de ánimo, autoimagen y comportamientos son las características más habituales del Trastorno límite de la Personalidad. Los síntomas descritos a menudo resultan en acciones impulsivas y problemas en las relaciones con otras personas. Una persona con TLP puede tener episodios de ira, depresión y ansiedad que dura desde unas horas a varios días. En ocasiones los primeros síntomas suelen aparecer durante la infancia pero, en otras ocasiones generalmente aparece durante la adolescencia o adultez temprana.

No todas las personas que sufren un trastorno límite de la personalidad o TLP presentan exactamente las mismas características, dos personas con este mismo diagnóstico pueden mostrar síntomas muy diferentes. Esto es debido a que el TLP es un trastorno complejo en cuyo desarrollo influyen diferentes aspectos de tipo traumático, biológico y de apego.

La soledad es uno de los detonantes que generan mucho malestar en los TLP, aunque sea por poco tiempo. En ocasiones, aunque se sientan en eventos o reuniones sociales acompañados de otras personas, refieren sentirse solas. Esta percepción de la realidad les hace vulnerables frente a la idea o emoción de sentir miedo al abandono, esto les hace mostrar una actitud más dependiente y sumisa hacia los demás. El miedo al rechazo le activan de manera conductual, fisiológica, y cognitiva debido a que se muestran en un estado de "Alarma Constante". Aumentan la suspicacia y se muestran alerta ante cualquier "señal" que pueda ser percibida como un rechazo o ideas anticipadoras de abandono, esto les envuelven en una descarga emocional intensa.

Criterios DSM-V

  • Un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la efectividad, y una notable impulsividad, que comienzan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:
  1. Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado.
  2. Un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por la alternancia entre los extremos de idealización y devaluación. 
  3. Alteración de la identidad: auto-imagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable.
  4. Impulsividad en al menos dos áreas, (gastos, sexo, abuso de sustancias...) que es potencialmente dañina para sí mismo. (no incluir comportamientos suicidas o de auto-mutilación. 
  5. Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamiento de automatización.
  6. Inestabilidad afectiva debida a una notable reactivada del estado de ánimo. Irritabilidad y ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez unos días)
  7. Sentimientos crónicos de vacío. 

El trastorno límite se asocia con frecuencia (pero no siempre) a la presencia de comportamientos impulsivos, relacionados por ejemplo con gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria o atracones de comida.

La descarga emocional intensa argumentaba mas arriba, en ocasiones despliega una cadena de conductas relacionadas con actuar de manera inmediata, sin planificar y sin valorar las consecuencias de sus actos o decisiones. Estos actos impulsivos suelen tener una función reguladora que va enfocada a poner freno y regular el malestar emocional. 

Dos de los motivos más frecuentes por los que las personas con TLP acuden a tratamiento o son hospitalizados son los comportamientos de automutilación o autolesiones (cortarse, quemarse...) y los intentos de suicidio repetidos. Puede resultar complicado entender que estos comportamientos autodestructivos no son simples "llamadas de atención" o "intentos de manipular" al entorno. En realidad, responden, en la mayor parte de los casos, a la necesidad que tiene la persona de regular sus emociones y calmarse ante estados emocionales intensos.

Las personas con trastorno límite de la personalidad presentan con frecuencia una inestabilidad afectiva que puede manifestarse mediante cambios bruscos en el estado de ánimo. 

Tratamiento.

Terapia Dialéctica-Conductual (TDC) para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

La Terapia Dialéctica-Conductual (TDC) fue desarrollada con el objetivo de atender las conductas autolesivas y suicidas de personas con TLP, debido a la gran reactividad emocional y falta de regulación. Se centra en el concepto de conciencia o reconocimiento, y en estar atento a las situaciones actuales.

La TDC enseña habilidades para controlar las emociones intensas, reduce los comportamientos autodestructivos y mejora las relaciones y la motivación. También, aumenta las capacidades relativas a la regulación emocional y el centrarse en el aquí y ahora.

La diferencia de esta terapia en comparación con la Terapia Cognitiva-Conductual es que esta se acerca a un enfoque basado en el comportamiento. Busca un equilibrio entre el cambio y la aceptación de las creencias y comportamientos. Incluye terapia grupal e individual diseñada únicamente para tratar el Trastorno Límite de la Personalidad.

Terapia Centrada en Esquemas para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

La Terapia Centrada en Esquemas surge como una alternativa para afrontar los trastornos psicológicos crónicos consolidados, considerados difíciles de tratar (incluido el TLP).

Es una psicoterapia integradora que combina los elementos de la Terapia Cognitiva-Conductual con otras formas de psicoterapia que se enfocan en cambiar los esquemas o la forma en que las personas se ven a sí mismas, promoviendo una forma de vida positiva y saludable. Se puede realizar individualmente o en grupo.

La característica más destacada es que ofrece, tanto al terapeuta como al paciente, un marco integrador que le sirve para organizar y comprender patrones profundos y autoderrotistas de pensamiento, conducta, sentimiento y de relaciones con los demás, denominado "esquemas disfuncionales tempranos".

Este enfoque se basa en la idea de que el Trastorno Límite de la Personalidad se deriva de una imagen propia disfuncional, posiblemente causada por experiencias negativas durante la niñez, que afecta la forma en que las personas reaccionan a su entorno, interactúan con otros y lidian con los problemas o con el estrés en su vida adulta.

Terapia Basada en la Mentalización (TBM) para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

La Terapia Basada en la Mentalización (TBM) está sustentada sobre todo en la teoría del apego y desarrollada para el abordaje del TLP. Coloca a la mentalización en el centro del tratamiento.

Tiene como objetivo estimular la mentalización en las relaciones de afecto: sesiones de familia, de grupo y sesiones individuales de psicoterapia, ya que ésta puede perderse y es necesario mantenerla.

Se centra en optimizar y favorecer el uso de la capacidad de mentalización, basada en la relación del paciente con otros miembros de su familia, en su capacidad para mentalizar su propia experiencia y de los demás, y en particular en situaciones en las cuales esta capacidad falla. Implica poder dar sentido a las emociones y sentimientos del paciente.

Queda demostrado que las historias que cuentan los pacientes con TLP reflejan que prevalece el afecto inseguro, más concretamente, del estilo desorganizado. No obstante, a través de esta mayor conexión entre sentimientos y pensamientos, se consigue un comportamiento propio más adecuado, así como unas relaciones más satisfactorias con los demás.

Terapia de Grupo para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

La Terapia de Grupo es un espacio de encuentro, en el que los asistentes comparten sus experiencias, sus pensamientos y sus emociones con el fin de proseguir con el proceso tanto personal como social que han iniciado.

La Terapia de Grupo ha demostrado grandes mejoras en el tratamiento psicológico. Sin embargo, en el caso del Trastorno Límite de la Personalidad, debe ser un profesional de la Salud Mental el que dicte si el paciente debe entrar en una terapia de grupo, ya que será necesario antes comenzar con un proceso de terapia individual.

La mejor manera de comenzar la terapia grupal es a partir de una base de confianza entre los asistentes. No obstante, este es el momento en el que los miembros pueden sentir dudas sobre los beneficios que pueden obtener del grupo. Es ahí cuando comienza el trabajo, reuniendo problemas y respuestas a esos problemas. Finalmente, se producen unos avances que se comparten entre todos los miembros del grupo.

Técnicas recomendadas para el tratamiento del Trastorno Límite de la Personalidad

Dentro las técnicas recomendadas para el Trastorno Límite de Personalidad, destaca la técnica EMDR y el mindfulness, así como el uso de otras terapias como psicodrama, musicoterapia y arteterapia en pacientes con esta patología.

EMDR para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

El EMDR consiste en que el propio paciente pueda comprender por lo que ha pasado, aceptar las situaciones desagradables y traumáticas, y poder procesar estas experiencias para superarlas, a través de procedimientos estructurados como movimientos oculares u otras formas de estimulación. El objetivo de la técnica EMDR (Eye Movement Desensibilization and Reprocessing), es que el paciente de TLP pueda procesar la información sobre aquello que le ocurre, llevándolo a una "resolución adaptativa". Esto significa, reducir los síntomas, cambiar sus creencias y mejorar en su vida cotidiana.

Mindfulness para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

El mindfulness es una práctica que nos ayuda a tomar conciencia de las facetas de nuestra experiencia en el momento presente "el aquí y el ahora". Se utiliza principalmente en la Terapia Dialéctica-Conductual (TDC) para ayudar al paciente a regular sus emociones de manera más efectiva.

También ayuda a la persona a aumentar el control de la atención, puesto que uno de los problemas más relevantes desde el ámbito cognitivo en los afectados de TLP es la atención dividida y las preocupaciones. Asimismo, se incrementa la conciencia de la experiencia privada con su ser interior, la disminución de las acciones impulsivas y se fomenta la autovalidación.

Psicodrama para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

El psicodrama establece que todos somos artistas a la vez que protagonistas de nuestras vidas. La espontaneidad puede ser el camino a la adaptación y bienestar del paciente.

En este método de psicoterapia, los pacientes interpretan/actúan los acontecimientos históricos y psicológicos relevantes de su vida en vez de simplemente hablar sobre ellos.

Hay que tener en cuenta que los pacientes con un Trastorno Límite de la Personalidad son bastante vulnerables emocionalmente, por lo cual es preferible realizar varias entrevistas preliminares con estos pacientes con el fin de determinar el momento en el que sería factible cualquier tipo de intervención.

Musicoterapia para el tratamiento del Trastorno Límite de Personalidad

La musicoterapia consiste en usar la música y sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía) para facilitar la comunicación, el aprendizaje, el movimiento y las necesidades de todo tipo (emocionales, sociales, mentales, etc).

Esta terapia conecta con el cerebro de la persona, y ayuda a mejorar los síntomas característicos del Trastorno Límite de la Personalidad como la ansiedad o la depresión. Se puede realizar mediante la improvisación o composición de una pieza nueva, recreación de una pieza musical ya compuesta o escucha de música ya creada.

Es necesaria ya que previene el aislamiento del paciente y mejora sus capacidades sociales y de autoestima.

Referencias

FUNDACIÓN AMAI TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD