Conocer el masoquismo

13.10.2020

"EL PLACER DEL SOMETIMIENTO"

¿Qué es ser masoquista?

En este blog una de mis prioridades es hablar del modo en que nos relacionamos. Hablar del modo sexual en él nos relacionamos también es un aspecto relevante. Según Dorsch, 1976, una persona masoquista obtiene placer mediante el dolor propio. Pero existen mas definiciones sobre masoquismo. Como por ejemplo, erotización del dolor, o el hecho de que el individuo experimente su dolor como placentero que le motiva a buscarlo de forma consciente o inconscientemente. No obstante también es necesario hablar de perversión para hablar de masoquismo. La perversión viene del verbo latino pervertere, desparramar o extralimitar.... ampliar los límites. Según Kemberg (1995), "El masoquismo puede describirse como un amplio campo de fenómenos normales y patológicos centrados en la autodestructividad motivada y en un placer consciente e inconsciente en el sufrimiento. Kemberg (1995) añade, " la dinámica del masoquismo sexual como perversión conlleva la experiencia necesaria de dolor, sumisión y humillación para obtener la gratificación sexual, es el castigo inconsciente por las implicaciones edípicas prohibidas de la sexualidad genital. Esta definición de Kemberg, expone de manera

Desde una concepción humanista, el hombre se construye a través de sus roles, desempeña roles antes de que tome conciencia ellos, y es así como se construye su identidad. Para explicar el modo de ser masoquista debemos partir de considerar al niño/a actuando un rol de dependencia, donde necesita cubrir sus necesidades primarias con el otro (seguridad, cariño, valoración). El otro debe desarrollar un rol complementario protector que permita en el niño cubrir de manera sana, sus dependencias. Si no fuera así, tendríamos un niño/a detenido en un proceso evolutivo, reclamando sintomáticamente que se cubran sus necesidades. Ese reclamo generara estrategias maladaptativas para conseguirlo, como puede ser una conducta masoquista.

Pero para hablar de este dolor hay que resaltar que el niño durante su momento evolutivo y su autonomía para cuidarse es inexistente, esto le hace que cuando llega a adulto, no adquiere un rol complementario sino suplementario. Digamos que no separa su propia figura del otro y v a desarrollando una dependencia en la que no se desarrolla una negociación de autonomía y crecimiento. Justo es una espacio en el cuál la sexualidad podrá ser guiada y canalizada, reprimida y prohibida. Si aparece la represión el vínculo que le une al otro estará en peligro y bajo esa amenaza la sexualidad seguirá conductas malaadaptativas. Esto quiere decir que el masoquismo es una defensa al apoyo de la represión de la sexualidad, "antes de ser sexualmente reprimido, me someto"

¿Somos masoquistas?

Desde una perspectiva Humanista y el artículo de Teodoro Herranz el placer del sometimiento, indica que existe dos placeres masoquistas diferentes:

Uno de ellos considerado como "el dolor como condición que permite placer sexual" o erótica del poder. En estos casos, la auto-agresión, el castigo, es el modo en el que el niño pide por adelantado permiso para poder disfrutar del sexo como placer adulto y prohibido. Y el segundo "el dolor como sustituto del placer" al que hemos denominado erótica de la muerte, en la que la sexualidad es un para suicido simbólico.

Para leer una recomendación de lectura,

La venus de las pieles, «Quizá la mayor sorpresa del lector moderno de una obra que cayó en el olvido durante decenios estriba en que Wanda, la heroína que atormenta al protagonista, Severin, dista mucho de corresponder al estereotipo de la mujer sádica. Al contrario, es Severin quien, llevado por su afán de ser sometido, sienta las reglas de un juego esencialmente dialéctico. Pese a que a lo largo de la novela son repetidamente citadas las palabras de Goethe: "Tienes que ser martillo o yunque", en la relación entre Wanda y Severin todo está en perpetuo movimiento, los roles e identidades experimentan vuelcos incesantes y tanto el ama como el esclavo son alternativamente martillo o yunque. No olvidemos que es Severin quien fuerza a Wanda, contra la voluntad de ella, a adoptar el papel de ama y a aceptarlo a él como esclavo, para lo cual la obliga incluso a firmar un contrato, una de cuyas cláusulas estipula que deberá ir envuelta en pieles tan a menudo como pueda y, en particular, cuando se muestre cruel con su esclavo.

Bibliografía.

Herranz Castillo, T. (2008). El placer del sometimiento. Extraído del sitio web: https://espacio‐psicodramatic.blogspot.com.es/2008/07/el‐placer‐del‐sometimiento.html Escuela de Psicoterapia y Psicodrama: https://www.psicodrama.es/articulos/elplacerdelsometimiento.php